Los parques están llenos de corredores. Los gimnasios cuentan con listas de espera. El ciclismo vive un nuevo bum urbano. Y las clases de yoga agotan sus plazas en minutos. El deporte está de moda y más presente que nunca en la vida diaria de millones de personas en todo el mundo. Pero algo no encaja en los mercados: las grandes ma...
rcas deportivas tradicionales se hunden en Bolsa, golpeadas por malos resultados, márgenes en caída libre, una estrategia comercial que no termina de adaptarse al nuevo ciclo económico y una mayor sensibilidad de los clientes a las subidas de precios.
Nike es el máximo exponente de esta paradoja. Tras años de dominio global y márgenes holgados, la compañía estadounidenses afronta un entorno más complejo. Los malos resultados que arrastraba por una caída en las ventas, la falta de productos novedosos y el auge de nuevas marcas como On y Hoka en running, provocaron una fuerte depreciación de las acciones que llevó a la compañía a traer de vuelta a Elliott Hill como presidente ejecutivo en busca de un nuevo impulso.
En lo que va de año, las acciones de Nike suben un 6% hasta los 78 dólares por título, pero aún están muy lejos de los máximos alcanzados en 2021, en plena pandemia del Covid-19, que llegaron a rondar un precio de 177 dólares. Este mismo mes, S&P rebajó la calificación crediticia de Nike y sus bonos han quedado rezagados frente a otras empresas del sector. Aunque ha relanzado su apuesta por el canal mayorista y está deshaciéndose del exceso de inventario, su recuperación será lenta. “Nike sigue en el proceso de reconstrucción de su cartera de producto”, advierte UBS en un informe, señalando que los tiempos largos de desarrollo en la industria (hasta 18 meses) complican un relanzamiento inmediato.







