Reconozco una gran curiosidad por Birmingham. La ciudad se puso de moda por la serie Peaky Blinders, aunque uno prefiere las más realistas ficciones policiacas de novelistas locales como Maureen Carter, Rachel McLean o Lucie Whitehouse (por mencionar solo a algunas autoras). Pero resulta instructivo aplicar el microscopio a su cantera musical, históricamente opacada por las más celebradas escenas de Manchester, Liverpool o incluso Leeds....

La discográfica británica Cherry Red Records relanza estos días la recopilación Once Upon A Time In The Midlands: The Bostin’ Sounds Of Brumrock 1966-1974. El Brumrock, “rock de Birmingham”, sufrió por la atracción centrípeta de Londres, que inevitablemente tiende a difuminar identidades provinciales. Eso ocurrió con The Move, poderosa banda afectada por las chocarreras jugadas de su mánager, Tony Secunda, responsable de ocurrencias como difundir un dibujo de Harold Wilson en la cama con su secretaria (el Primer Ministro se querelló, el juez compartió su indignación y el grupo perdió todos los derechos de la canción así promocionada, Flowers In The Rain).

Ya saben que The Move consiguió grandes éxitos, al igual que sus satélites: Roy Wood con Wizzard y en solitario, Jeff Lynne con la Electric Light Orchestra. Aunque el esnobismo de los colegas británicos hacía que bajara la cotización de los habituales del programa televisivo Top of the Pops (no así en Estados Unidos, donde la crítica más anglófila decidió acertadamente que aquello era canela fina). Otro grupo central del Birmingham sesentero fue el potente Spencer Davis Group, aquí escasamente representado por un tema tardío y una pieza de Traffic, el siguiente proyecto del precoz Steve Winwood. Tampoco se da mucha cancha a los Moody Blues y a Denny Laine, su miembro más inquieto.