Steven Knight sigue transmitiendo en cine el infierno del protagonista. Pero, frente al fastuoso final de la sexta temporada, aquí es pura fachada lo político y lo histórico

Inspirada por una banda criminal real de la ciudad inglesa de Birmingham durante las primeras décadas del siglo XX, la serie de televisión Peaky Blinders comenzó a emitirse en 2013 con una atractiva base temática asentada en cuatro vertientes:...

las profundas heridas psicológicas que habían dejado en sus integrantes la crudeza de la Primera Guerra Mundial y las batallas de trincheras, barro y desolación sufridas en Francia; las conspiraciones políticas, con Winston Churchill como entonces ministro de Municiones, en torno al independentismo irlandés y al IRA; el avance del comunismo, el anarquismo y las reivindicaciones y revoluciones laborales; y los chanchullos en torno a los hipódromos y las apuestas hípicas, la menos compleja y trascendente en lo político y lo social, aunque sí la más beneficiosa en lo económico para la banda.

A tan fascinantes asuntos, la serie creada por Steven Knight añadía un par de aditamentos formales que deleitaron al público: el insólito y elegante vestuario real de los miembros de aquella mafia y los anacronismos de la banda sonora, copada por melodías y canciones rock en distintas modalidades: punk, trash, garage, oscuras baladas..., siempre con texturas crudas. De hecho, Red Right Hand, de Nick Cave and the Bad Seeds, había sido elegido como sintonía inicial de la serie. Pues bien, seis temporadas y 36 episodios (y horas) después, sus responsables han querido sacar una última coda (al menos, por el momento): Peaky Blinders: el hombre inmortal, una película que al mismo tiempo celebra el triunfo de la serie y recupera algunas de sus esencias para la gran pantalla. El resultado, sin embargo, está claramente por debajo de, sin ir más lejos, los episodios que el propio Knight ha recomendado ver antes de este epílogo cinematográfico, tanto de recuerdo para los admiradores como de pista para los neófitos que se acerquen a Netflix (la película no ha pasado por los cines en España) sin saber nada de la serie: el primero de la primera temporada; el último de la tercera, y el último de la sexta, es decir, el episodio final.