Tras el triunfo de España ante Suiza (2-0), el país anfitrión de la Eurocopa, en los cuartos de final en Berna, las jugadoras de la Roja le hicieron un pasillo a las futbolistas helvéticas y las despidieron con aplausos mientras salían de un Wankdorf Stadion que estaba a rebosar de gente. El gesto de las futbolistas de Montse Tomé quería agradecer al rival el derroche que había realizado sobre el césped, pero también fue una suerte de reconocimiento a la organización de un torneo que ha superado un récord tras otro. Aitana Bonmatí, elegida mejor jugadora de ese encuentro, lo explicó en rueda de prensa: “Fue para felicitar al rival, y también fue un poco [por razones] que van más allá de eso: el país, la organización, los estadios… Nos han hecho vivir experiencias únicas que no vamos a olvidar nunca. Este Europeo se va a recordar siempre por la organización, por la gente, por los estadios llenos”.

La Euro de Suiza, que comenzó el 2 de julio y terminó el domingo 27 con la final entre Inglaterra y España en el St. Jakob Park de Basilea, era una piedra angular del nuevo plan estratégico —denominado Unstoppable (imparable, en castellano)— con el que la UEFA pretende que el fútbol sea el deporte más practicado por las mujeres en todos los países de Europa en 2030. Más allá de que el organismo lo consiga o no, el torneo ha supuesto un salto cualitativo por los registros inéditos que ha conseguido en asistencia a estadios, espectadores televisivos y reparto de dinero en premios, además del nivel de juego.