Actualmente se emite en la televisión alemana un documental que recoge los testimonios de antiguas futbolistas sobre cómo se les impidió practicar este deporte: por la federación, por sus familias, por la sociedad. Escuchar a estas pioneras me hizo comprender todavía más el privilegio que tuve. A lo largo de mi carrera, recibí apoyo desde todos los frentes.
Las mujeres llevan jugando al fútbol desde hace décadas. Sin embargo, durante mucho tiempo, su desarrollo fue limitado o incluso prohibido en muchos países, lo que frenó el nivel competitivo. Eso ha cambiado. La Eurocopa en Suiza es una nueva prueba de ello: ofrece espectáculo, emoción y un altísimo nivel de juego.
¿Por qué hoy el fútbol practicado por mujeres inspira a muchas más personas que hace 10 ó 20 años? Porque su evolución ha sido imparable en numerosos países. En Suiza, la tendencia marcada por el Mundial de 2023 en Australia y la Eurocopa de 2022 en Inglaterra continúa su curso. En las últimas semanas hemos visto selecciones bien organizadas, habilidades técnicas notables y goles de gran factura.
Las jugadoras son ahora más atléticas, rematan mejor y driblan con más velocidad. Tal vez las porteras aún tengan margen de mejora, pero el talento natural abunda. Las acciones en el campo dejan entrever la existencia de centros de formación y el creciente número de niñas que practican fútbol.













