El acuerdo comercial entre la UE y Estados Unidos está cerca tras las últimas conversaciones. Falta la “última milla”, como dice un buen conocedor de las negociaciones. Pero recorrerla con éxito depende del presidente Donald Trump y su errática política económica no inspira confianza. Así que la Unión Europea da pasos para estar lista por si el inquilino de la Casa Blanca no da el visto bueno: este jueves por la mañana los Estados miembros han aprobado aranceles a un volumen de importaciones estadounidenses por valor de 93.000 millones de euros, apuntan fuentes diplomáticas. Las mismas que afirman que no se han dado pasos para activar el mecanismo anticoerción, que permitiría gravar el comercio de servicios estadounidenses.

Casi nadie en Bruselas quiere que se activen esos aranceles que se han aprobado por mayoría cualificada. La apuesta de la UE por la salida pactada ha sido inquebrantable, a pesar de los desplantes y amenazas procedentes desde el otro lado del Atlántico. Y este miércoles empezó a dar frutos, cuando el comisario de Comercio, Maros Sefcovic, llevó buenas noticias a su reunión con los embajadores representantes de los Estados miembros al Consejo. Hubo optimismo en el encuentro, apuntan fuentes diplomáticas, pero también se acordó no bajar la guardia. Y ahí entra el paso dado ese jueves, que no deja de ser una muestra de lo poco que se fían de Trump sus socios, sobre el papel, comerciales, militares y políticos en Europa.