El pacto político está cerrado desde el 27 de julio. El arancel general que pagarán la mayoría de las exportaciones desde la UE hacia Estados Unidos también: el 15%. Incluso hay cifras publicadas y refrendadas por las dos partes que se antojan muy difíciles de cumplir: la compra por parte de la Unión de combustibles estadounidenses por 750.000 millones de dólares (unos 650.000 millones de euros) en los próximos tres años y los compromisos de inversión por otros 600.000 millones de dólares. También está claro que ni el aluminio ni el acero formarán parte de acuerdo alguno, que sus exportaciones sigue sometidas al gravamen del 50%.

Pero todavía hay muchas incógnitas que los negociadores técnicos de las dos partes deben aclarar, empezando por cuándo se publicará el texto común que todavía los técnicos de ambas partes están cerrando 10 días después.

Hay otras preguntas por responder. E, incluso, versiones que no acaban de encajar.

Desde Bruselas se insiste en que sí, que los productos farmacéuticos que se exporten desde Europa hasta Estados Unidos solo pagarán esa tarifa de entrada. Antes incluso de empezar la reunión en Escocia, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que en lo que se negociara ese domingo no estaría incluido el sector farmacéutico. Este martes ha llegado a afirmar que los países productores “hacen una fortuna con los fármacos” y señaló a la India e Irlanda.