El ingeniero químico Jesús Santamaría cree que los científicos son capaces de asesinar mejor. “Están acostumbrados a observar, a sacar conclusiones. Pueden entender el proceso deductivo de un detective, por tanto, los crímenes que pueden cometer son más interesantes, más difíciles de detectar”, sostiene.
―¿Cree que usted sabría matar mejor que otra persona?
―Seguro. Con toda seguridad, con toda seguridad.
Santamaría, nacido en Burgos hace 66 años, tiene un perfil singular. Está escribiendo su tercera novela negra, sobre una científica asesina en serie, y ha recibido más de cinco millones de euros del Consejo Europeo de Investigación para intentar curar el cáncer. Matar a una persona es sencillo sobre el papel, pero matar solo una parte de sus células, las cancerosas, es el gran desafío de la medicina. Santamaría recalca que nació en 1959, el mismo año en el que el célebre físico estadounidense Richard Feynman dio una conferencia que se considera el hito fundacional de la nanotecnología, la manipulación de la materia a una escala de millonésimas de milímetro. Feynman, uno de los padres de la bomba atómica, mencionó “una idea muy loca” de un amigo suyo. “En una operación quirúrgica sería muy útil que pudieras tragarte al cirujano. Colocas al médico dentro de un vaso sanguíneo, va al corazón y observa el entorno. […] Identifica qué válvula está defectuosa y la opera con un pequeño bisturí”, proclamó el físico.






