El creador de ‘Breaking Bad’ y ‘Better Call Saul’ inventa un fabuloso y terrorífico mundo en el que un virus ha convertido al ser humano en una criatura de múltiples cerebros hiperconectados en el que ser tú mismo, como en el mundo de hoy, es (casi) imposible
He aquí un triple mortal impecable con cambio de género reinventado o a reinventar. Del narco noir o brillante —imprescindible—, del drama legal desesperado y existencial ha pasado Vince Gilligan, el siempre atinado creador de Breaking Bad y
aul-pone-fin-a-una-era.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/television/2022-08-16/el-adios-de-better-call-saul-pone-fin-a-una-era.html" data-link-track-dtm="">Better Call Saul, ese par de series como novelas a la vez decimonónicas y posmodernas, a una ciencia ficción existencialmente desesperada, y necesaria. Necesaria en el sentido en el que lo eran los relatos de Raymond Carver exactamente como aparecieron —con el punch añadido del recorte de su editor, Gordon Lish, que les dieron el vuelo adelantado a su época que fijó una nueva cima en la narrativa norteamericana y mundial— y cuando lo hicieron. La sensación es que Gilligan ha dado un paso atrás para redefinir, y cómo, la ciencia ficción desde el lugar que la hará siempre indispensable. El que se olvida de cualquier tipo de avance para mirar fijamente a lo que sea que somos y a aquello en lo que podemos estar convirtiéndonos. Algo así, y mucho más, es Pluribus (Apple TV).






