La nueva serie de Vince Gilligan, ‘Pluribus’, retrata el mundo de hoy, pero también las utopías del ayer y las que vendrán

Se está escribiendo mucho sobre Pluribus, la última genialidad de Vince Gilligan, y más se va a escribir conforme se retuerza una trama que me cuesta anticipar. En este periódico, tanto Paloma Rando como Laura Fernández han subrayado que la metáfora de la humanidad infectada por un virus que unifica a todos los individuos en una sola conciencia contiene una crítica al pensamiento único y a los cons...

ensos ilusorios de las redes sociales. Rando habló también de la misantropía de quien se resiste a participar. Solo desde esa perspectiva, la serie es riquísima.

A mí me inquieta también una idea derivada de esto: el imperativo de la felicidad. Aunque parece un rasgo del mundo contemporáneo, extirpar el sufrimiento de la vida está detrás de todas las utopías políticas y de los sistemas filosóficos. La humanidad unificada de Pluribus es la sociedad perfecta soñada desde la República de Platón, sin conflicto ni desacuerdo, y con una intolerancia tan radical al dolor que la menor expresión de hostilidad la pone en peligro: cada vez que Carol, la humana desconectada, se enfada con ellos, reaccionan enfermando.