Bajo el maremoto electoral que ha sacudido a la coalición gobernante de Japón se mueven las corrientes del discurso de la derecha con tintes trumpianos que recorren el globo. La formación del primer ministro, Shigeru Ihhiba, el conservador Partido Liberal Demócrata (PLD), y su tradicional aliado, el minoritario Komeito, se dejaron en los comicios parciales del domingo la mayoría que ostentaban hasta ahora en la Cámara alta de la Dieta (el Parlamento nipón). La debacle se suma a la que ya habían sufrido en las elecciones del pasado octubre, cuando perdieron la mayoría en la Cámara baja, con más peso político. Y podría suponer un giro de guion para un país que ha sido gobernado por el PLD casi sin interrupciones desde 1955.

Buena parte de la dentellada recibida se explica por un voto de descontento entre los jóvenes que ha ido a parar a partidos pequeños de sesgo populista que reclaman recortes de impuestos, cuestionan el estado actual de las cosas, recelan de los partidos tradicionales, y convencen con los cantos de sirena sobre la grandeza del pasado. En algunos casos defienden discursos abiertamente xenófobos y contrarios a las políticas de género.

El caso paradigmático ha sido Sanseito, una formación nacida en 2020 a través de un reclutamiento en Youtube. Su eslogan de campaña era “Japón primero”, con claras reminiscencias del movimiento MAGA (Make America Great Again) que ha impulsado a Donald Trump en Estados Unidos. Ha pasado de 2 a 15 miembros en la Cámara alta, después de colocar el rechazo a la inmigración en el centro del debate político