Suiza no olvidará el encuentro contra Finlandia. No precisamente por el juego brillante, ni por una victoria arrolladora o una exhibición goleadora. Sino porque hicieron historia. Las suizas se han clasificado por primera vez para los cuartos de final en una Eurocopa tras empatar contra Finlandia. Lo han logrado, además, en su casa, como anfitrionas y frente a su gente. Y con épica. A 10 minutos del final del partido, Finlandia anotó un gol de penalti que le otorgaba la victoria y el billete. Pero las suizas no se resignaron, y en el descuento, un tanto de Riola Xhemaili firmó el empate in extremis con el que todo el estadio se cayó. El 1-1 ante Finlandia fue suficiente para que las suizas terminasen segundas del grupo A, por detrás de Noruega, que remontó a Islandia (4-3) en un partido ya sin trascendencia para las islandesas.
A las anfitrionas les bastaba con un punto; Finlandia necesitaba la victoria. El Stade de Genève recibió con éxtasis a sus futbolistas. Un empuje extra para Suiza, que salió mejor al partido, encontrando las bandas de Iman Beney y Nadine Riesen para progresar. No pudo convertir sus oportunidades a pesar del liderazgo de la joven promesa Sydney Schertenleib en ataque y sus disparos desde fuera del área. Al igual que les sucedió contra Noruega, el empuje inicial se esfumó, y rápidamente se evidenció el nivel parejo de ambos equipos: el partido se equilibró y se convirtió en un vaivén de dominio entre ambas selecciones. Primero Suiza, después Finlandia y al borde del descanso una pugna que no se decantaba para ninguna. Los dos equipos se dedicaron a recuperar el balón, retroceder, y volver a empezar.







