Los sanfermines son una válvula de escape, un tiempo para disfrutar con la familia, una canción, gastronomía, encuentros y disfrute. No lo digo yo, lo dice un anuncio difundido por el Ayuntamiento de Pamplona en el que a lo largo de minuto y medio vemos parejas de enamorados, cabezudos, bailes tradicionales, chefs de prestigio y sana algarabía. ...

Lo que no aparece en el spot son toros; no hay ni rastro de los desgraciados protagonistas involuntarios de la fiesta navarra. No vemos morlacos huyendo espantados de una multitud ruidosa, creyendo que al final de su huida desesperada hallarán refugio, ajenos a que lo que encontrarán pocas horas después será una final horrendo. No hay sangre, suciedad ni presagios de muerte. Esconden el asedio que sufren unos animales tan imponentes como nobles, y en esa ausencia solo encuentro una explicación: que al consistorio pamplonica le da vergüenza su propia celebración. Sería lógico, tratándose de un gobierno que se tiene por progresista, pero sé que esto no va de colores políticos; el maltrato animal hermana a derecha e izquierda. Ahí están los repugnantes bous a la mar de Dénia, cuya continuidad ya ha garantizado su alcalde socialista, y tantas otras fiestas veraniegas con el hostigamiento de astados como cabeza de cartel. Miserables sin complejos.