Hay que ver cómo se han puesto algunos porque TVE no ha emitido Eurovisión. El sábado, los que antes preguntaban por qué se pagaba con dinero público un esperpento que solo interesaba a cuatro mariquitas, estaban más atribulados que si no se emitiese la Misa del Gallo. ¡Censura! berreaban, mientras lo veían sin ningún impedimento en YouTube. Para llenar el hueco del festival en el que la música marida con la geopolítica, TVE emitió una gala que pretendía ser grandiosa y se quedó en anodina, ideal para escuchar mientras planchas. Únicamente presté atención cuando sonó Solo le pido a Dios porque a Ana Belén en esta casa se la escucha muda y absorta y de rodillas. Reparé entonces en los cuatro elementos que la enmarcaban como los cuatro angelitos que tiene mi cama. Abajo, el logo de la pública; al otro lado, el del programa y arriba el inevitable hashtag, porque la audiencia ya no sirve, también hay que generar impacto en redes; y el más molesto por su tamaño: el anuncio de que al día siguiente se emitiría El retorno del Jedi. Menuda disonancia entre la pureza de la voz y la suciedad de la pantalla. Esta falta de respeto al programa en emisión no es exclusiva de TVE, es inherente a la televisión lineal. A esa hora en Antena 3 y La Sexta anunciaban el especial del domingo sobre las elecciones andaluzas; en Telecinco, la carrera de MotoGP, y en Cuatro, la película del día siguiente, una nadería; antes estos rótulos eran exclusivos de grandes eventos, ahora vale todo; la cuestión es que parezca relevante aunque lo sea tan poco como la segunda parte de La búsqueda. Durante todo el día la pantalla rebosa mensajes en los que ni reparamos. No se respetan los clásicos. El lunes, La 2, ¡La 2! profanó Atrapa a un ladrón con un rótulo que avisaba de que a continuación se emitían los premios Talía. Qué me importa lo que pongan después si yo lo que quiero es ver a Cary Grant y Grace Kelly enamorarse en la Riviera francesa, a ser posible sin un montón de letras mancillando sus atractivas cabezas. Lo que se está emitiendo solo tiene valor como soporte publicitario del siguiente contenido, que a su vez lo será del próximo. Ahora que estamos a un clic de saber qué emiten todos los canales, se empeñan en recordárnoslo machaconamente desde la pantalla, y yo no quiero saber qué van a emitir a continuación, ni esta noche, ni mañana, quiero disfrutar plenamente lo que estoy viendo, y viviendo, ahora.