Existe una discrepancia entre lo que sucede dentro y fuera de la consulta cuando se trata la artritis psoriásica. Con arreglo a parámetros objetivos, los reumatólogos pueden concluir que esta enfermedad inflamatoria inmunomediada (IMID) tiene un nivel de actividad bajo en un paciente. Pero luego resulta que ese paciente duerme mal, sufre ansiedad, tiene dificultades para jugar con sus hijos, le cuesta mantener relaciones sexuales o pierde la memoria. Esta disconformidad quedó ya patente en la encuesta MAPA, publicada por las asociaciones Acción Psoriasis y ConArtritis en mayo de 2024. El estudio concluía que el médico apenas pregunta por sus limitaciones al 31% de los 776 pacientes que participaron. Uno de cada cuatro afirma que no está satisfecho con la atención sanitaria que recibe. El 86% revela que convive con dolor cada mes. Rosario García de Vicuña, jefa de servicio de Reumatología del hospital La Princesa (Madrid), confirma al calor de la encuesta: “Nos hemos dado cuenta de que las cosas que les importan a los pacientes no coinciden con las que preocupan a los médicos”.

Montse Ginés, vicepresidenta de Acción Psoriasis, abunda en la reflexión de García de Vicuña: “La encuesta refleja una distancia entre lo que nos pregunta el reumatólogo en la consulta y lo que nos pasa fuera de ella”. Ginés, que sufre artritis psoriásica desde hace 17 años, ha participado en el estudio. “Puede que te salga bien la analítica. Pero estás cansada, no puedes cargar peso, ni ir a la compra, ni lavarte la cabeza según qué día o conducir”, describe esta barcelonesa de 63 años. Algunas tareas cotidianas resultan complicadas para estos pacientes, que sufren hinchazón y dolor en las articulaciones, los tendones y los ligamentos. 215.000 residentes en España padecen artritis psoriásica, según la Sociedad Española de Reumatología (SER). La enfermedad es caprichosa, no avisa, se manifiesta en brotes, hasta un 78% de pacientes afirma haber sufrido un empeoramiento súbito. Ayer puede que fuera un buen día y hoy cuesta levantarse de la cama. Los dolores se acentúan más en reposo.