El primer ministro húngaro, el ultraconservador Viktor Orbán, ha dicho este viernes en una entrevista de radio que habrá “consecuencias legales” para los organizadores de la marcha alternativa del Orgullo en Budapest, igual que para los asistentes.

El evento en defensa de los derechos LGTBIQ+, que celebra su 30 aniversario en la capital húngara, fue vetado por el Gobierno. Después, la marcha alternativa que propuso el Ayuntamiento de la capital no fue autorizada por la Policía de Budapest, que basó su decisión en una ley (que limita el derecho de reunión) aprobada por el Ejecutivo de ultraderecha. Sin embargo, la Policía sí ha dado su visto bueno a otra manifestación convocada por el grupo de extrema derecha HVIM, que coincide en fecha, hora y gran parte del recorrido con la planteada por el alcalde, Gergely Karácsony, del partido verde Párbeszéd (Diálogo).

La situación es tensa en la capital. El ministro de Justicia de Hungría, Bence Tuzson, envió el martes una carta a las embajadas extranjeras en su país. “La situación legal es clara: el desfile del Orgullo es una manifestación prohibida... quienes participen en un evento prohibido por las autoridades cometen una infracción”, expresaba. Tuzson enfatizó en esa misiva que, si bien los diplomáticos de misiones extranjeras gozan de protección diplomática, esta no se aplica a los empleados de las embajadas. También recordó que los diplomáticos también pueden ser expulsados si participan en actividades ilegales. “Les rogamos asegurarse de que sus compañeros y colegas estén debidamente informados de estos hechos”, añadía. Además, este viernes se han instalado por todo el recorrido del Orgullo cámara de reconocimiento facial.