Fue un visto y no visto. La escalada del precio del petróleo sumó diez dólares al barril con el comienzo de las hostilidades entre Israel e Irán, y los restó en cuanto los inversores se dieron cuenta de que el país persa no estaba por la labor de iniciar un conflicto de largo alcance y se limitó a lanzar una respuesta militar cosmética, con la que vender internamente la idea de que ningún ataque contra su territorio quedaría impune.

Pese a la relevancia geopolítica de lo sucedido, las cicatrices de esos juegos de guerra veraniegos parecen en este caso mínimas: las Bolsas rozan máximos históricos, y la brevedad del repunte del crudo ha hecho que se esfumen los temores a un repunte inflacionista y devuelto a los bancos centrales a la casilla de salida prebélica, donde el debate se centraba en cómo de pronunciado será el parón del Banco Central Europeo, y cómo de acentuadas las rebajas del precio del dinero de la Fed. “La sensación es que el BCE está frenando y la Reserva Federal va a empezar a acelerar”, dice Pedro del Pozo, director de inversiones financieras en Mutualidad.

Actualmente, mercado y analistas especulan con entre cero y dos bajadas de tipos por parte del BCE hasta final de año, y dos o tres por parte de la Fed. Todo indica que habrá que esperar a la vuelta de vacaciones para ver movimientos. En sus respectivas reuniones de julio, no se espera que ninguno mueva ficha, aunque en EE UU ya no es solo la Casa Blanca quien reclama bajadas inmediatas: en la propia Reserva Federal ya empiezan a alzarse voces en ese sentido. “Si las presiones inflacionistas se mantienen contenidas, apoyaría una reducción de la tasa de política monetaria ya en nuestra próxima reunión para acercarla a su nivel neutral y mantener un mercado laboral saludable”, afirmó este lunes Michelle Bowman, vicepresidenta de supervisión de la Reserva Federal. Antes, el viernes, el gobernador Christopher Waller, también nominado por Trump, restó importancia al impacto sobre la inflación de los aranceles y defendió que el banco central está en condiciones de empezar a bajar los tipos a partir del próximo mes.