El Manchester City vapuleó a la Juventus en Orlando y se posicionó entre los más firmes candidatos a ganar el Mundial de Clubes. Con una exhibición administrativa de Rodri, con fogonazos del magnífico Aït Nouri, con el asombroso Doku demostrándole a su banquillo que además de driblar puede ser prestidigitador en los carriles interiores, el equipo de Guardiola regaló fútbol y goles a la hinchada antes de conquistar la primera plaza del grupo G. En octavos le espera el segundo del grupo H, que se resolverá entre Real Madrid, Salzburgo y Al-Hilal este viernes de madrugada.
Guardiola volvió a las esencias. Lo hizo con Rodri a medio gas. Pero con gas suficiente para ser el mejor pivote del planeta. El español regresa poco a poco tras su larga recuperación y Guardiola le ha proporcionado la estructura idónea para evitarle sobreesfuerzos. Rodri jugó como único mediocentro, bien escoltado por Reijnders y Bernardo Silva para ahorrarle desplazamientos laterales excesivos. Bastó con su presencia para que el equipo ganara en seguridad y se ordenara con el balón. A su alrededor se reunieron los jugadores del City, que atacaron por dentro con permutas constantes entre los laterales y los extremos, y con una actividad incisiva de Reinjders y Bernardo Silva por los ejes interiores. La muchedumbre de zagueros y pivotes de la Juve se deshizo desde el primer contacto con el adversario.











