La OTAN se ha asegurado de que su cumbre en La Haya suponga un antes y un después en la defensa colectiva de la alianza militar más poderosa del mundo contemporáneo. Los 32 aliados han suscrito finalmente un acuerdo para aumentar, en la próxima década, su gasto en defensa hasta un 5% del PIB. Lo ha firmado también España, pese a sus reticencias a comprometerse a un gasto que considera innecesario y politizado y que han suscitado una amenaza del presidente estadounidense, Donald Trump, con hacerle pagar su no a golpe de aranceles.

El aumento de gasto es un “salto cualitativo”, subrayó el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, que quiere hacer de la organización una Alianza “más fuerte, más justa y más letal” en momentos en que se multiplican las amenazas al orden mundial de las últimas décadas, sobre todo desde una Rusia considerada una “amenaza a largo plazo”. Los impulsores de esta iniciativa quieren que sirva de garantía de seguridad, además de lograr el respaldo de Estados Unidos, que en los últimos tiempos, desde la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca, había insinuado amenazas de desvincularse de la Alianza de la que es un elemento imprescindible si no se repartía más la carga de gasto.