Con la llegada del calor y el buen tiempo, es común empezar a escuchar hablar sobre la retirada del pañal entre las familias con niños de dos o tres años. Parece que sea el tiempo, y no la madurez del menor, quien determina cuál es el momento idóneo para comenzar con este proceso tan importante y significativo en la vida de un niño. Lejos de lo que muchas veces el adulto cree, el control de esfínteres no puede forzarse, practicarse y de este modo adquirirse, sino que se trata de un hito madurativo que se da a lo largo de la infancia teniendo en cuenta diversos aspectos.
Lo primero a tener en cuenta es conocer que no existe una edad concreta o un momento generalizado para la adquisición de este hito. Y que se trata de un proceso que precisa de madurez e implicación de varios factores, tales como el sistema nervioso central, unos valores hormonales concretos, las conexiones neuronales óptimas, la madurez y coordinación muscular, conciencia corporal, predisposición por parte del menor y cierta autonomía personal, entre otros. Esto quiere decir que habrá niños que comiencen a controlar esfínteres con dos años y otros con cuatro, y ambos estarán cumpliendo con un desarrollo adecuado y esperado para su edad.






