Se alistó a la milicia republicana después de que los franquistas fusilasen a su padre, un médico rural que no había cometido delito alguno. Sin embargo, y a pesar del dolor y la rabia que acumulaba, su amor por el patrimonio histórico le llevó a engañar a sus compañeros de armas, jugándose la vida para salvar una talla románica que estos querían destruir. Se llamaba Juan Antonio Gaya Nuño (1913-1976), historiador, crítico de arte y escritor soriano que jamás hizo pública su hazaña, aunque ahora el estudio Historia, avatares y salvación de la talla medieval de la Virgen de Sopeña (San Andrés del Congosto, Guadalajara), del investigador Josemi Lorenzo Arribas y publicado en la revista Vínculos de Historia de la Universidad de Castilla-La Mancha, destapa su historia.

La imagen de la Virgen de Sopeña, que se exhibe desde 1968 en el Museo Diocesano de Arte Antiguo de Sigüenza, fue tallada hace siete siglos. Pertenecía al pueblo de San Andrés de Congosto (Guadalajara), localidad actualmente con menos de un centenar de habitantes censados.

La imagen de madera muestra sentados a la Virgen y al Niño. María cubre la cabeza con velo una corona de cuatro puntas. Levanta el brazo derecho. Su mano muestra el dedo índice señalando hacia arriba. El Niño se sienta sobre el regazo materno con un libro en la mano izquierda. La talla mide 60 por 30 cm. Al principio estuvo policromada, aunque no le queda nada del color original. “El estado de conservación de la imagen es bueno, con restos de antiguos ataques de carcoma. Puede ser de finales del XIII o principios del XIV”, señala el estudio.