Se especula con que, si el militar hubiera conseguido mantener la plaza en Granada, es posible que Lorca no hubiera sido asesinado. Ahora el escritor novela su vida

En la vida de Miguel Campins (Alcoy, 18 de marzo de 1880-Sevilla, 16 de agosto de 1936) se entrevera una buena parte de la historia de España que sucede en las primeras décadas del siglo XX. “En esa época Campins está en todas partes”, dice Lorenzo Silva (Madrid, 59 años), “son los años en los que se gesta la Guerra Civil con los mimbres de la Guerra de África”. De eso trata su nuevo libro, Con nadie. Vida y destino del general Campins (Destino), donde novela la peripecia vital del militar.

En la contienda africana, según el escritor, se consuma el fracaso múltiple de la España del siglo XIX y de ahí salen los hombres que se enfrentan a partir de 1936: “Tanto los militares que se sublevan como los que, siguiendo la legalidad, paran el golpe en sus primeros compases”, dice Silva. Campins fue uno de ellos: recién nombrado comandante militar de Granada, decide no unirse a los rebeldes. Y por ello, a pesar de la intercesión de Francisco Franco (con quien su vida se había entrelazado en muchas ocasiones y que aún no estaba al mando de la rebelión), es fusilado. Justo el mismo día que apresan a Federico García Lorca.