La familia del médico militar, asesinado en 1936 y a quien algunas fuentes atribuyen la supervivencia de Franco tras caer herido en la guerra del Rif, recibe un auto que lo reconoce como víctima
El 29 de junio de 1916, uno de los militares españoles que combate en la guerra del Rif recibe un disparo en el estómago en El Biutz, a unos 10 kilómetros de Ceuta. Tiene 23 años. Ese tipo de heridas eran mortales, pero un médico militar consigue salvarle la vida. El herido era Francisco Franco. El médico tiene distintos nombres, según la fuente. No hay consenso, explica el catedrático de Historia contemporánea Julián Casanova, autor de
o-bueno-que-hizo-franco-lo-hicieron-las-democracias-sin-pena-de-muerte.html" data-link-track-dtm="">la última biografía del dictador, sobre quién fue ese doctor. Uno de los que se baraja es Alfonso Gaspar y Soler, que sería asesinado por los franquistas 20 años más tarde, en 1936. El caso ha sido abordado recientemente en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Huesca a iniciativa de la unidad de la Fiscalía de Derechos Humanos y Memoria Democrática, que atendió la petición de la familia para que la justicia establezca las circunstancias de su muerte, las del asesinato de un inocente. El auto, que ya está en poder de sus nietos y bisnietos, dice: “A la vista de la prueba practicada [...] se declaran los siguientes hechos [...] Tras el golpe de Estado del 18 de julio de 1936, en el contexto de la represión de la disidencia desplegada por el bando sublevado y con motivo de su ideología y actividad política, el señor Gaspar y Soler fue detenido en el Hospital Militar de Huesca [...] El 23 de agosto fue asesinado a golpes en la tapia del cementerio”.






