O el mundo entero, o nada. Dellafuente dio este viernes el pistoletazo de salida a su estreno en el Metropolitano de Madrid con una remezcla (ya clásica en su repertorio) de Le Monde ou Rien de PNL. Así, el oriundo de Granada se presenta en la primera de sus dos noches en el estadio atlético con un himno sobre el aislamiento en los barrios marginales de Francia, a la vez que despliega la metáfora de su triunfo con una obertura tras la cual suena el himno de la Liga de Campeones de la UEFA: reuniendo a unos 130.000 asistentes en dos jornadas consecutivas, hoy es él el campeón con el mundo en su puño.
Por momentos, parece que la carrera del cantante, históricamente ligada a una mística propia, ha sido premonitoria: hay alguna camiseta del equipo de fútbol local y otras del también rojiblanco Granada CF, si bien casi todos sus seguidores van uniformados con su propia equipación: Dellafuente FC, el club de fútbol ficticio que el rapero se ha inventado para diseñar su merchandising. Ondean sus bufandas en un público comprometido que poéticamente encaja muy bien con el lugar de la celebración: son verdaderos hinchas y, como en cualquier gran comunidad, el sentimiento de pertenencia es más intenso a mayor longevidad. “¿Quién de los que está aquí me escuchaba antes de Consentía (2016)? ¿Y desde Guerrera (2017)?”, pregunta el granadino en la primera pausa de su concierto.






