Por segundo día consecutivo, Irán ha golpeado con sus misiles la ciudad de Beersheba, en el sur de Israel, horas antes de hacerlo también en Haifa, en el norte. Esta vez, según reconocen fuentes militares, ha habido errores en el sistema de defensas antiaéreas y el proyectil ha impactado en la mañana del viernes junto a un bloque de apartamentos de la ciudad meridional, causando cinco heridos. Fuentes militares israelíes —el ejército anticipa una ofensiva prolongada y compleja— aseguran que el régimen iraní estaba preparando un ataque mayor contra esta localidad de en torno a 200.000 habitantes, ubicada en el desierto del Neguev y a unos 40 kilómetros de Gaza, pero que bombardeos preventivos sobre lanzaderas de misiles en territorio iraní lo habían impedido.
El Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), el teniente general Eyal Zamir, reconoce que el enemigo al que tratan de desactivar lleva mucho tiempo preparándose para ser atacado y que los israelíes han de estar listos para una “campaña prolongada” contra Irán. Se trata de “la campaña más compleja” de su historia, dice. Zamir advierte en una declaración a través de un vídeo que la República Islámica poseía, al lanzar la ofensiva hace una semana, “alrededor de 2.500 misiles tierra-tierra, con una alta tasa de producción” que, en dos años, podría llevarles a disponer de “alrededor de 8.000 misiles”.












