Israel e Irán preparan nuevas agresiones que amenazan con agravar el conflicto. En una medida ya aplicada por las tropas israelíes en Líbano y Gaza, y que es ilegal según la legislación internacional, el ejército del Estado judío ha emitido una orden “urgente” dirigida a los ciudadanos de Teherán, en concreto del distrito 3, para que...
se vayan de inmediato porque van a lanzar bombardeos. “En las próximas horas, el ejército israelí actuará en esta zona para atacar la infraestructura [...]. Su presencia en esta zona pone en peligro su vida”, ha amenazado a través de redes sociales un portavoz castrense habitual en este tipo de mensajes contra libaneses y palestinos y a los que ahora se suman iraníes.
Como medida adicional, las fuerzas israelíes han atacado la televisión pública iraní. En una especie de juego del ratón y el gato, Teherán ha respondido, como hace con el lanzamiento de misiles, emitiendo a través de la Guardia Revolucionaria una orden de desalojo para los habitantes de una zona de Tel Aviv. Se refieren a Bnei Brak, un bastión de judíos ortodoxos cerca de donde ya cayó un proyectil, que mató a una mujer y destruyó un edificio el pasado sábado.
En paralelo a esas amenazas, ambos países siguen lanzando ataques que mantienen cada vez más alejada la posibilidad de enfriar el conflicto a corto plazo. En las últimas horas, han muerto ocho israelíes: cuatro en Petah Tikva (afueras de Tel Aviv), tres en Haifa (norte) y otro en la zona de Bnei Brak. A ellos hay que añadir un centenar de heridos. Los tres de Haifa murieron por inhalar humo tras un ataque sobre una refinería ubicada en la estratégica bahía que acoge el mayor puerto del país y que Teherán lleva varios días asediando. Los cuerpos tardaron varias horas en ser rescatados.







