El señor Bad Bunny ha dado a conocer al mundo entero y parte del extranjero –entre otras cosas– el quesito boricua, un dulce tradicional portorriqueño que consiste en un rollito de masa de hojaldre relleno de queso crema endulzado. Boricua, para quien no lo sepa, alude a los portorriqueños nacidos y criados en la isla de Puerto Rico.

Este dulce ha llegado a nuestras fronteras porque Benito Antonio Martínez Ocasio rodó un cortometraje con el nombre de Debí tirar más fotos -título de su último álbum-, en el que convierte el quesito boricua en un símbolo de las tradiciones perdidas en su isla, debido a la invasión cultural de su poderoso vecino. Un paisano mayorzote pide un quesito boricua en una cafetería gentrificada y le ofrecen quesitos sin queso, con distintos rellenos. También pide una tripleta, un sustancioso sándwich con distintos tipos de carne, que ya no elaboran en el local y que tiene que sustituir por otro del ubicuo pastrami. Retorna a su casa meditabundo a compartir su quesito sin queso y su sándwich de pastrami con su amigo Concho, un sapo símbolo del país.

Además de una inmersión en las tradiciones culinarias portorriqueñas, el quesito boricua es una sencillísima y deliciosa forma de rendirles homenaje, muy fácil de preparar –si es con hojaldre comercial, claro– y con el que nos podemos dar el gusto de darle la razón a Bad Bunny para fastidiar un poco al Tío Sam. Nunca mejor que ahora.