Sobrepresionado por tener que restañar la imagen ofrecida ante el PSG y también por la necesidad de registrar una cifra de goles que contrarrestara los cuatro que encajó Oblak en el gris estreno, el Atlético ventiló al Seattle Sounders con el partido que se le exigía ejecutar ante un rival inferior. Ganó con soltura el conjunto de Simeone, liderado por la estirpe de centrocampista llegador que Barrios esconde, aunque también padeciera sus momentos de apuro. Le faltó al Atlético más tino para equilibrar su coeficiente de goles (ahora en -2) por si en la última jornada hay que deshacer algún empate a puntos.
Había cierto temor a que el entusiasmo del Sounders y de su hinchada pudiera derivar en un resbalón que hubiera sido catastrófico para el club, Simeone y sus jugadores. La segunda parte ante el Botafogo (2-1) en la que los estadounidenses pudieron empatar había sobrevolado en el cuartel general rojiblanco en la previa. No consintió el Atlético que el Sounders le dejara fuera del torneo antes de lo esperado, aunque amagara con ofrecer tramos de suspense al duelo por las claras ocasiones que marraron Julián y Sorloth para abrir distancias y cerrar el partido.
Comenzaron mandones los rojiblancos, con Koke a la manija, Barrios a la izquierda y Sorloth como cabeza de área. Griezmann tocó banquillo. La presencia de Koke le dio cuajo a un equipo que lo necesitaba después de las altas dosis de malos pases que dio ante el campeón de Europa. Koke imprimió dinamismo y criterio vertical para instalar a su equipo en campo contrario. No tardó el Atlético en ligar una jugada de buen toque. De Paul condujo en paralelo a la frontal del área, mezcló con Sortloth y este con Julián, que pasó de rosca el giro de tobillo ante la salida de Frei. Un fallo inusual en un jugador de golpeo exquisito tanto cuando imprime potencia como cuando suaviza la definición.






