Los de Simeone se imponen tras remontar el gol inicial del PSV con tantos de Julián Alvarez, Hancko y Sorloth, pero el campeón holandés no se rindió
De menos a más, el Atlético salió airoso de su visita a Eindhoven. Ganó cuando tiró de pierna firme para robar y se serenó para construir. Empezó encajando rápido el equipo de Simeone, pero se rehízo hasta doblegar a un PSV que se desplomó tras conceder el primer gol de Julián Alvarez por un error de Yarek. Hancko y Sorloth parecían haber dado cuenta del campeón holandés, pero un tanto de Pepi a falta de seis minutos le puso el corazón en la boca. Obispo tuvo el empate, pero no acertó a poner bien la bota a un metro de la línea de gol. El PSV apretó hasta el final.
El duelo era trascendental para el Atlético por la doble arista que presentaba. Por un lado, la necesidad de recuperarse anímicamente de las dos derrotas consecutivas cosechadas en el Camp Nou y San Mamés que le han descolgado a nueve puntos de la pelea por el título liguero. Por otro, la obligación de sumar los tres puntos para aspirar a acabar entre los ocho primeros de la liguilla para evitar la disputa de la ronda de dieciseisavos. De ambas cuestiones salió reforzado el Atlético con su meritoria victoria porque la consiguió bajo esa doble presión y con las sensibles bajas de Llorente, Giménez y Baena.






