La apuesta por jugar en largo, explicada por el técnico del Atlético uno a uno a sus jugadores en el hotel, dio brillo al noruego y al argentino como pareja de ataque

Uno por uno, Diego Pablo Simeone explicó a sus jugadores durante la charla táctica en el hotel Pullman de Eindhoven el planteamiento que había diseñado para minimizar el juego combinativo del PSV y evitar su presión. La receta fue meridiana: jugar con la patada larga de Oblak para que Sorloth y Nico González peinaran balones o en su defecto intentar ganar las segundas porque el Cholo había detectado que los futbolistas de Peter Bosz flojeaban ...

en esa faceta. Al final del encuentro y con la trascendental victoria en la saca, el preparador argentino estaba entusiasmado por cómo sus futbolistas habían ejecutado su plan. “Hacía tiempo que no me voy tan lleno, disfrutando de lo que vi. Me gustó mi equipo, no reculó, jugamos y presionamos siempre en contrario. Teníamos un plan que salió”, se felicitó el Cholo.

El hombre estaba tan complacido con lo que había visto que no dejó concluir una pregunta creyendo que iba encaminada a rebatirle que el plan del partido no había sido el mismo desde el primer momento. Simeone le había hecho gestos a Oblak de que jugara en largo para que no hubiera circulaciones. “Teníamos todo el partido planeado para jugar en largo “, interrumpió con avidez el Cholo. “Era desde el primer minuto en largo porque ellos sufrían en las segundas jugadas”, siguió explicando el Cholo. “Todas las pelotas para Sorloth y para Nico”, persistió. Quizá por el aluvión de críticas que suele recibir cuando el equipo se refugia en campo propio, unas veces porque cree que puede cerrar el partido a la contra, y otras porque el rival le obliga a ello, Simeone quiso defender que esta vez el Atlético jugó siempre en campo contrario independientemente del marcador.