Tras el 3-3 de la ida, el técnico y el capitán rojiblancos indican que solo cerrándose mejor lograrán luchar por títulos

Queda un mes de invierno y el Atlético ha vuelto a estancarse en la peligrosa zona de confort del cuarto puesto con derecho a jugar la próxima Champions. A 13 puntos de la cabeza de la Liga y...

aferrado a la Copa como única vía de redención, al club y a su afición los ronda la tentación del conformismo a cambio de facturar lo presupuestado. Frente a la molicie no existe mejor conjura que la que propicia la visita del Brujas. Después del inquietante 3-3 de la ida el miércoles pasado, el equipo belga se presenta este martes en el Metropolitano (18.45 horas, Movistar) listo para alarmar a la hinchada y poner a prueba al Atlético en un momento desagradablemente crítico de la temporada. Si se queda fuera de los octavos de la Champions, el cuadro de Simeone se expone a la situación más temida por cualquier plantilla de grandes futbolistas. Con demasiadas pocas razones para luchar en lo que resta de viaje hasta mayo.

“El partido es inimaginable”, dijo Simeone este lunes, resignado ante lo que considera el poder limitado de los entrenadores para incidir en los acontecimientos cuando sobrevienen las eliminatorias de la competición más difícil que existe. “Lo que piensas antes del partido no tiene relación con lo que pasa luego, y te tienes que adaptar”, reconoció, antes de invocar al inexorable apoyo de la hinchada. Ante la duda, el técnico oficia de chamán intermediario entre la multitud y el equipo. “Necesitaremos a nuestra gente”, dijo, “esa energía que nos baja y nos alimenta. Nosotros tenemos que devolvérsela con trabajo, con futbol y juego”.