La próxima cumbre de la OTAN, programada para los días 24 y 25 de junio en La Haya, corre el riesgo de hipotecar el futuro de millones de ciudadanos europeos. Si se aceptara la propuesta de aumentar el gasto en defensa al 5% del PIB, solo los países europeos miembros de la OTAN gastarían más de 500.000 millones de euros adicionales al año, casi triplicando el gasto actual. Si este aumento se limitara al 3,5% del PIB, el gasto aumentaría en 270.000 millones.

Nos encontramos en una encrucijada histórica, una urgencia que nos obliga a elegir de qué lado estar. Desde el conflicto ruso-ucraniano hasta los crímenes en Gaza y la escalada en Irán, la Unión Europea ha demostrado una inconsistencia política quizás sin precedentes en la historia. Europa ha respondido a la inmensa tragedia de la pandemia con inversiones económicas y sociales para asegurar verdaderamente a las familias y las empresas y permitir una pronta recuperación en nombre de la solidaridad. Hoy, Europa responde a las tensiones internacionales con un peligroso Plan de Rearme, confiado a la capacidad y la voluntad de cada Estado miembro.

Trece países europeos ya han solicitado a la Comisión Europea que autorice el uso de la cláusula de salvaguardia para aumentar la financiación de defensa. Otros países seguirán su ejemplo una vez finalizada la cumbre de la OTAN.