Aunque Joan Colet acepta que no es lo mismo escuchar Born to Run en directo por cuarta o quinta vez que la 370ª, lo cierto es que esa cifra, salvo causa de fuerza mayor, continuará creciendo. “Me sigo emocionando mucho en cada concierto. Me fijo en las caras de la gente. Cuando ves esa felicidad, todos hipnotizados, que no se quieren perder nada…, no tiene precio. Eso es magia. Y Bruce hace magia cada noche que actúa”. Nacido en Vilafranca del Penedès hace 58 años, conoció a Springsteen por la radio. “Yo tenía 17 años. Flipé con la voz”. Se fue a Andorra con un amigo y volvió con discos y una bandera. En 1988, la gira del cantante hizo parada en Barcelona. “Fue superior a todo. Muy especial. Al poco regresó al Camp Nou con el concierto de Amnistía Internacional y, cuando salió él, el estadio se volvió loco”, recuerda.
Ese mismo año se celebró en la ciudad una feria de discos. “Todavía no sé si fue una suerte o una desgracia”, ironiza. “En aquellas ferias la gente se lanzaba a los stands, porque había piezas que eran imposibles de conseguir”. La escena es de película: Joan agarró un disco —una grabación pirata de Springsteen— con una mano. Otra persona —Xavi— hizo lo propio por otro lado. En lugar de discutir, decidieron compartir. Aquello fue el inicio de una aventura que empezaría con la edición de la revista The Stone Pony y culminaría con la creación de un club de fans del mismo nombre. “Le pusimos ese nombre porque es el sitio al que Bruce iba a tocar y pasárselo bien. Ahora tenemos unos 2.100 socios que pagan 32 euros los años en los que hacemos revista”. Joan dejó su trabajo de administrativo para dedicarse al club. Hoy organiza viajes a los conciertos o tours por los rincones de Estados Unidos de los que hablan las canciones de Springsteen —“cuando hacemos el recorrido por Asbury Park con Racing in the Street sonando en el coche, todos lloran”—. En uno de esos viajes conoció en 2005 a Ana Belén Mármol, su esposa. Abogada madrileña, dejó su trabajo para sumarse a la gestión del club. Se casaron en 2024 en Freehold, el pueblo natal del cantante. Tienen previsto llevar a más de 400 personas al primero de los dos conciertos de San Sebastián (21 y 24 de junio). “Hasta que no entra la última persona, no descansamos. Luego, nos ponemos en un lateral de la pista y a disfrutar”.












