La presentación internacional del fútbol de Franco Mastantuono quedó en la sala de espera. Apenas algunas pinceladas del talentoso jugador —ya fichado por el Real Madrid— se dejaron ver en el debut de River frente a los Urawa Red. Fueron suficientes, en cualquier caso, para que un ciclotímico River despachara, no sin sufrir antes, al conjunto japonés por 3-1.
Lo que idolatra el estadio Monumental y por lo que suspira el Santiago Bernabéu ya contaba con el visto bueno de Lionel Messi: el fútbol de Mastantuono. Sin embargo, antes de ponerse bajo las órdenes de Xabi Alonso en agosto, la última joya del fútbol argentino tendrá un escaparate de lujo para mostrar su talento más allá de las fronteras de la Liga local: el Mundial de Clubes. Un desafío tanto para Mastantuono como para Gallardo, necesitado de recuperar su prestigio, sin títulos desde su regreso al Monumental. En 2022, el técnico dejó River con la intención de dirigir a un grande de Europa, pero no le quedó más alternativa que conformarse con el Al-Ittihad en 2023, donde terminó enfrentado con Benzema y finalmente pedir volver al club del barrio de Núñez en 2024.
En Seattle, entonces, ocurría que mientras para Gallardo no hay más futuro que River, para Mastantuono River comenzaba a vestirse de pasado. Pero no de cualquier pasado: el 30 quería honrar al club que lo formó y comparecer en Estados Unidos con la camiseta de la banda. Fue al ritmo de la intención de Mastantuono como River se plantó frente al Urawa Red, cuarto en la Liga japonesa y campeón de la Champions asiática en 2022. De entrada, el argentino reclamaba el balón, al mismo tiempo que River se instalaba en campo rival. Avisó Driussi con un remate que se estrelló en el poste, y Colidio firmó el 1-0 tras una jugada que había iniciado el propio Mastantuono.














