“Esta tarde ha sido la más difícil. Han caído bombas cerca y se ha notado”, cuenta angustiado el exjugador de balonmano Rafa Guijosa desde Teherán, atrapado en un hotel de la capital iraní, sin familiares ni españoles cerca, y recluido sin poder salir a la calle por la ofensiva militar de Israel. El madrileño, de 56 años, es el seleccionador de Irán desde el pasado septiembre y la escalada bélica en la zona le ha pillado en un periodo de concentración y entrenamientos con el equipo. “Estamos en un hotel seguros, pero hoy la gente se ha puesto nerviosa. Desde mi ventana, he visto humo por los ataques a los estudios de televisión”, apunta.

Su objetivo es abandonar el país lo antes posible, sin embargo, las opciones “ahora mismo no existen”, puntualiza a este periódico a través de un mensaje de correo electrónico, la forma más fiable de comunicarse con él. “Salir por carretera es peligroso [unos 1.300 kilómetros vía Turquía] y no hay vuelos”, asegura. La posibilidad de hacerlo en barco hasta Doha o Dubái también se encuentra descartada. “Estoy en contacto constantemente con la embajada y esperando sus instrucciones. Haré lo que me digan ellos. De momento, hay que estar tranquilo”, afirma. Mientras, su gran temor es perder la conexión de Internet y no hablar con la familia.