El humo se eleva tras un ataque aéreo israelí en el centro de Teherán, Irán. EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH
Jaime León |
Teherán (EFE).- En el norte de Teherán apenas hay gente por las calles, los gatos escarban en la basura sin recoger y hay una fuerte presencia policial bajo el sonido constante de explosiones que acompaña el paseo de quien se atreve a aventurarse fuera de casa.
Este es el aspecto del distrito 3 de la capital iraní tras cinco días de conflicto con Israel y después de en esta zona fuese bombardeada ayer la televisión estatal (IRIB), en un ataque en el que murieron tres personas.
Los pocos transeúntes se cruzan miradas nerviosas, casi de sospecha, y este corresponsal explica en varias ocasiones que es de «Espania» (España en persa), país que levanta simpatías en suelo iraní, en especial por su fútbol, pero también por su apoyo a Palestina.












