En la actual revolución industrial, programar ha dejado de ser la creación de herramientas para pasar a la generación de habilidades. Y para este paso crucial se precisan de los mejores sistemas, datos y un entorno seguro para probarlos. “Necesitamos simular el mundo”, afirma Rev Lebaredian, vicepresidente de Omniverso y Tecnología de Simulación en el gigante informático Nvidia. Esta senda ha propiciado la creación de supercomputadoras y sistemas de inteligencia artificial (IA) con objetivos tan ambiciosos como crear un gemelo digital del planeta (el plan europeo Destination Earth). Pero también nuevas formas de entender y observar el entorno que han derivado en aplicaciones para la vida cotidiana que van desde el comercio convencional a la moda, desde el tráfico urbano a la gestión de edificios o el agua o desde la navegación a la salud o la defensa.
DestinE, como se conoce al programa de la Comisión Europea Destino Tierra, pretende tener operativo en cinco años un gemelo digital de la Tierra de alta precisión para la simulación y el seguimiento de los fenómenos naturales, los riesgos y las actividades humanas relacionadas. El primer supercomputador en incorporarse al proyecto fue LUMI, el más potente de la Unión Europea (UE) y en el que participa HPE.






