“La computación cuántica está llegando a un punto de inflexión”. Con esta frase, Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, abrió su discurso en la conferencia GTC celebrada la pasada semana en París. Previamente escéptico sobre la capacidad de hacer realidad el sueño cuántico, con su cambio de parecer, el gurú de la IA ha alimentado una nueva ola de expectativas en torno a esta tecnología. Unas esperanzas que se han visto reforzadas por los avances paulatinos que van anunciando las grandes tecnológicas y las empresas especializadas en el sector.

Los expertos de Bank of America la definen como “una de las mayores revoluciones que todavía están por llegar”. Con su capacidad de resolver cálculos que habitualmente llevarían “miles de millones de años” de forma instantánea, podría redefinir los límites del procesamiento de información. Como utilizar una calculadora, en lugar de un ábaco, para resolver operaciones.

“Nos va a permitir resolver cuestiones que ahora mismo no tienen solución, por ejemplo, problemas relacionados con el desarrollo de nuevos materiales, con la creación o mejora de fármacos, con la predicción meteorológica o la anticipación a desastres medioambientales”, resume Almudena Justo, directora del International Quantum Center, Fsas Technologies, Fujitsu. Un cambio de paradigma para la ciencia y también para la inteligencia artificial, cuyas aplicaciones pueden abarcar desde la simulación molecular a la logística o la criptografía.