En su apogeo en el Barça, el Real Madrid lo tentó. Cuando la frustración de las derrotas lo inundó de rabia, habló a Pep Guardiola para reencontrarse en el City. En ambos casos, no se movió de Barcelona: en la primera, porque no quiso; en la segunda, porque no quiso pleitear con el club. Fue entonces cuando su carrera parecía destinada a apelar al fútbol de otros tiempos: se iba a convertir en un one club man. Pero, en 2021, cuando todo estaba preparado para celebrar la firma de su nuevo contrato, el Barcelona lo dejó libre. Pero lo que no encontró en el poderoso PSG, lo tiene en el emergente Inter de Miami: un refugio convertido en un escaparate mundial.

Para que Messi aterrizara en Miami, Jorge Mas, máximo accionista del Inter, estableció puentes económicos con Jorge Messi, padre y representante del argentino; mientras que el presidente, David Beckham, se encargaba de gestionar las emociones del 10. La aportación más importante, en cualquier caso, fue la de Joan Laporta. Según fuentes del cuerpo técnico de Xavi Hernández, por entonces entrenador del Barça, la directiva de la entidad azulgrana boicoteó el regreso de La Pulga en 2023.

Durante su última etapa en París, sobre todo después de que los ultras del cuadro parisino lo pitaran, Messi conversaba con Xavi sobre su posible regreso al Barça. “La oferta del contrato no llegaba. Leo suponía que no lo querían volver a engañar como en 2021”, reconocen desde la oficina de Messi en Barcelona.