El número tres del PSOE, Santos Cerdán, ha dimitido de todos sus cargos y anuncia que deja el acta de diputado solo unas horas después de que se conociera un demoledor informe de la UCO que incluye conversaciones explícitas sobre presunto pago de comisiones por obras públicas. Los investigadores lo acusan de “gestionar” al menos 620.000 euros en mordidas. Cerdán ha estado en La Moncloa con Sánchez antes de anunciar esta decisión, por lo que todo indica que ha sido el líder, que lo había defendido hasta el último minuto, el que le ha exigido la dimisión.

En una nota de prensa sin logotipo del partido, Cerdán mantiene su inocencia y asegura que dimite “para poder dedicarse a su defensa” y que nunca “ha cometido ninguna ilegalidad”. El ya exsecretario de Organización de PSOE se muestra dispuesto a colaborar con la justicia y comparecerá voluntariamente el próximo 25 de junio.

Sánchez entrega así la cabeza más importante, la de su número tres, pero algunos dirigentes consultados creen que no basta, que tendrá que tomar más decisiones. Poco antes de las 16.30, el PSOE ha anunciado que Sánchez ofrecerá una rueda de prensa a las 17.15 desde Ferraz.

Esta vez la crisis no es como las demás. Sánchez se ha acostumbrado a vivir en la tormenta y a sobrevivir durante siete años a todo tipo de situaciones políticas aparentemente imposibles. Pero esta vez la sensación tanto en el PSOE y en el Gobierno como en los socios de la mayoría es diferente. Ya es el segundo secretario de organización socialista implicado en un caso grave de corrupción, con un informe demoledor de la UCO que ha dejado en KO al Gobierno, al PSOE y a los socios de la mayoría, que pedían la cabeza de Cerdán, algo que ya ha sucedido, pero también que Sánchez dé explicaciones y deje de estar “escondido”, en expresión de Gabriel Rufián, de ERC. El presidente lleva un mes y medio sin contestar a ninguna pregunta de la prensa.