Sofia Coppola tenía poco más de veinte años cuando descubrió la primera novela de Jeffrey Eugenides, Las vírgenes suicidas publicada en 1993. Aquel inquietante y profundamente evocador libro, que hablaba del deseo, el misterio y la melancolía que envuelve a la adolescencia, cautivó de inmediato a la entonces alumna de la CalArts. Decidió adaptar la obra a la pantalla, y orientó así definitivamente su exitosa carrera artística. En mayo de 1999, estrenó su debut como directora en el Festival de Sundance. La trágica historia de las hermanas Lisbon, impregnada de una sutil y ensoñadora estética visual, llegó poco después a los cines para convertirse en una película de culto.
Con motivo del vigésimo quinto aniversario de su ópera prima, la cineasta ha rescatado del olvido una colección de fotografías tomadas durante aquel rodaje por Corinne Day (Londres, 1962–2010), para dar forma al primer volumen de su sello editorial, Important Flowers, en colaboración con la editorial británica Mack. El libro lleva también por título The Virgin Suicides, y presenta un eco visual de aquella obra que marcó a una generación.
Si bien algunas de estas imágenes —capturadas con la ausencia de artificio que definía la mirada de Day— llegaron a convertirse en auténticos fetiches entre los usuarios de Tumblr hacia 2011, no fue sino hasta hace poco que Coppola redescubrió, en las profundidades de su archivo personal, una caja llena de negativos, muchos de ellos inéditos, que encerraban la melancolía suspendida de aquellas adolescentes predestinadas, que habitaron su primera película.






