La vivienda es un sueño imposible para los jóvenes españoles. Los precios suben el doble que sus salarios. En el caso de ciudadanos adultos, la brecha entre coste de hipoteca o alquiler y sueldos es también enorme, haciendo que el vivir de forma independiente sea cada vez más difícil también para ellos, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Es una cruda realidad que alimenta la ficción. Las plataformas de contenidos se llenan de series y películas españolas que hablan de la que es oficialmente la primera preocupación de los españoles desde diciembre pasado, tal y como señalan los barómetros mensuales del CIS.
La esperada segunda temporada de Poquita fe, la original comedia de Movistar + que combina absurdo y costumbrismo, va a abordar el asunto desde su propio punto de vista. Con su crisis de pareja aún por resolver, a Berta y José Ramón les echan del piso. La única alternativa que encuentran que se ajusta a sus posibilidades económicas está en su mismo barrio, pero no queda liberado hasta dentro de medio año. Así que durante ese tiempo y a pesar de estar en plena crisis de la mediana edad tienen que irse a vivir a casa de los padres de Berta. Poco después, la hermana de ella, también se instala en el sobreocupado piso familiar en esta nueva tanda de episodios que se estrenará durante este año.






