Sería deseable que en la enseñanza primaria española se impartieran algunas nociones básicas sobre las lenguas cooficiales distintas de la del lugar donde se halle el colegio. De ese modo, los alumnos sabrían ya desde temprana edad, por ejemplo, cómo se nombran los números del uno al 10 en esos idiomas, cómo se dicen “hola”, “adiós”, “buenos días”, “buenas tardes”, “feliz cumpleaños”, “feliz Nochevieja” y otras formas de cortesía; cómo se pronuncian los nombres de pila más frecuentes; cómo se escriben los principales topónimos.

Eso permitiría evitar ejemplos de ignorancia profesional como el que vimos en la presentación del nuevo entrenador del Real Madrid, el tolosarra Xabi Alonso, el 26 de mayo. En la primera rueda de prensa que ofreció tras su nombramiento, transmitida en directo, le preguntaron 20 periodistas. De ellos, 12 se dirigieron a él (“hola, Xabi”) pronunciando su nombre como si fuera catalán: “Chavi” (Xavi); 5 lo hicieron de una manera más o menos fiel a la prosodia del euskera (“Shabi”); 2 dijeron “hola, míster” (sustantivo arraigado en España con míster Pentland, el primer técnico inglés de nuestra Liga); y finalmente, uno de los informadores soltó la pregunta sin salutación alguna. Los hay que no arriesgan.