La computación cuántica lleva años intentando sortear una limitación inherente a su naturaleza: los cálculos más complejos precisan muchos cúbits, su unidad básica de información, pero estos son inestables y, a mayor número, más errores. Esta barrera se ha intentado superar con mejores técnicas de corrección de fallos, pero hasta ahora eran insuficientes para garantizar la ventaja cuántica (cálculos más eficientes que con cualquier otro superordenador). Jay Gambetta, vicepresidente de IBM, asegura este martes haber hallado la fórmula con una conjunción de tecnologías y programación que permite comenzar el desarrollo del Quantum Starling, “el primer superordenador cuántico a gran escala y tolerante a fallos del mundo”.
El Quantum Starling ha comenzado a construirse el complejo de datos cuánticos de IBM en Poughkeepsie (Nueva York) y estará operativo en cuatro años. Ejecutará, según la compañía, 20.000 veces más circuitos que los ordenadores cuánticos actuales y será capaz de realizar 100 millones de operaciones utilizando 200 cúbits lógicos. El cúbit físico es el existente en un equipo (como un ión), pero es muy inestable y cualquier interferencia (ruido) anula su efímero estado. El lógico es virtual y se construye a partir de varios físicos con corrección de errores. Es el que permite almacenar y procesar la información.










