La política argentina está más pendiente que nunca de la Corte Suprema. La anunciada candidatura de Cristina Kirchner como diputada bonaerense depende de si el máximo tribunal se expide en breve o no sobre la condena a seis años de cárcel por corrupción contra la expresidenta argentina dictada por tribunales inferiores. De confirmar la condena antes del 19 de julio, la fecha límite para inscribir listas electorales, Kirchner será detenida e inhabilitada de por vida para ejercer cargos públicos. Si la Corte Suprema se mantiene en silencio hasta entonces, admite a trámite alguno de los recursos presentados o la absuelve, la expresidenta tendrá la puerta abierta para volver a la política activa. Ante ese escenario incierto, el peronismo ha cerrado filas detrás de su líder histórica y desafía al tribunal a condenarla. “Estar presa es un certificado de dignidad”, dijo Kirchner arropada por la plana mayor del peronismo dentro de la sede del Partido Justicialista (PJ) y cientos de militantes en el exterior.
El ambiente de este lunes en las calles era festivo. Las bases peronistas celebran el cese temporal de las hostilidades entre las diferentes facciones del movimiento para hacer frente común ante lo que definen como una persecución judicial contra Kirchner. Hasta su máximo rival interno, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, estuvo presente en el acto. “La casualidad no es una categoría política”, dijo al inicio del discurso la expresidenta. “Bastó que hace una semana anunciáramos una candidatura para que se desataran los demonios”, subrayó antes de atacar a la Justicia. La dirigente peronista alentó a los militantes a movilizarse ante un posible fallo adverso que desencadene su detención.














