La expresidenta argentina califica de “disparate” el segundo juicio que enfrenta por corrupción
La expresidenta argentina Cristina Kirchner salió este martes de su casa, donde cumple una condena de seis años por corrupción, para comparecer ante el tribunal que juzga si encabezó o no una asociación ilícita dedicada al cobro de sobornos. Fue la primera de los 87 imputados en la causa en declarar de forma presencial. Durante su defensa se declaró víctima de una “persecución política” y acusó a jueces y fiscales de usar “prácticas mafiosas” para lograr declaraciones contra ella y poder sentarla en el banquillo de los acusados. “Me parece que es un gran disparate esta causa. Me gustaría que me digan cómo fue, cómo me pagaron”, dijo desafiante sobre el mayor juicio por corrupción de la historia de Argentina, conocido como causa de los Cuadernos porque el punto de partida fueron las minuciosas anotaciones realizadas por un chófer del poder sobre el traslado de bolsos con dinero de un lugar a otro. “Con este Poder Judicial me puedo morir presa”, concluyó.
Para Kirchner, este segundo juicio por supuesta corrupción que enfrenta es todavía menos sólido que el primero, en el que fue condenada por defraudación al Estado por irregularidades en la adjudicación de medio centenar de obras públicas en la provincia de Santa Cruz, cuna del kirchnerismo, en el extremo sur de Argentina. “Vialidad es un poroto al lado de esto. Esta causa fue pergeñada. Alguien puede pensar que hay un Poder Judicial respetable. Cuando veo lo que dicen y se sigue adelante con el juicio, veo que la sentencia ya está escrita”, agregó la política que gobernó Argentina entre 2007 y 2015.






