El Barcelona se quitó la espina clavada de la final de Lisboa, y Claudia Pina la de quedar relegada al revulsivo perfecto. Su papel va más allá: Pina desatasca partidos. Hace apenas unos días, demostró ser la revolución perfecta con su doblete con España frente a Inglaterra. “Tiene un don con el gol”, aseguró Patri Guijarro entonces. Contra el Atlético, en El Alcoraz, se manifestó y aclaró su valor como titular con otros dos goles, ambos desde el balcón del área, ambos celebrados besándose el escudo, y los únicos del Barça. “Me siento bien. Lo digo desde hace tiempo: la clave es que me hayan dado la confianza aquí, y en la selección, y lo he devuelto en el campo”, compartió Pina a RTVE.
Con esa confianza que Pere Romeu le brindó a inicio de temporada, el trabajo extra que realizó físicamente este verano y la madurez de una jugadora joven cada vez con más bagaje —tal y como comparten desde su entorno y el vestuario—, Pina se ha afianzado como uno de los grandes nombres del curso. La canterana culé, MVP de la final copera y pichichi de la Champions, termina el curso como la segunda máxima anotadora del Barça, con 24 tantos por detrás de los 42 de Ewa Pajor.
Precisamente, fue la polaca quien le dejó el balón de frente para que anotase el primer gol a los 25 minutos. “Es un resultado favorable, pero sabemos que tenemos que ir a por más. Hay que madurar el partido y tener más ocasiones”, aseguró Pina en el descanso. Cumplió con sus palabras y remató un balón que ni siquiera dejó que tocase el suelo.






