Primero fue un migrante deportado por error a El Salvador; enseguida pasó a ser un miembro de la pandilla salvadoreña Mara Salvatrucha (MS-13); poco después, un maltratador, y, ahora, un traficante de migrantes indocumentados, cerebro de una red que introducía miembros del grupo violento centroamericano a Estados Unidos.
Con esta última acusación, realizada por un gran jurado en un tribunal de Nashville, Tennessee, el Gobierno de Estados Unidos ha cambiado de estrategia y regresado a Kilmar Abrego García, el salvadoreño por el que lleva tres meses de pulso con el poder judicial y a quien se negaba hasta ahora de retornar.
Abrego García regresó este viernes a Estados Unidos y se presentó brevemente ante el tribunal de Nashville, donde asintió al preguntarle si entendía la acusación. La jueza magistrada federal Barbara Holmes determinó que permanecerá detenido al menos hasta el próximo viernes, cuando se realizará una audiencia de lectura de cargos y detención.
La portavoz presidencial, Karoline Leavitt, dijo que la vuelta de Abrego García se produce “para responder por sus crímenes y enfrentar todo el peso de la justicia estadounidense”. La fiscalía acusa a Abrego García de “conspiración para transportar extranjeros” y “transporte ilegal de extranjeros indocumentados”, redoblando las afirmaciones del Gobierno de que es miembro de la MS-13 y pintándolo como una figura clave en una red multinacional que supuestamente contrabandeó a “miles” de personas a Estados Unidos entre 2016 y 2025. En los papeles presentados también se afirma que traficó con niños y armas.
















