Kilmar Abrego García, el salvadoreño a quien el Gobierno de Donald Trump deportó por error a El Salvador, se ha declarado inocente de los cargos que pesan contra él por tráfico de personas. Abrego García compareció este viernes en un tribunal de Nashville, Tennessee, en la primera audiencia sobre las acusaciones que ha presentado contra él la Administración tras traerlo de vuelta a Estados Unidos.
Abrego García, de 29 años, llegó a El Salvador el 15 de marzo a pesar de contar con una protección frente a su expulsión. El Gobierno alegó entonces, sin pruebas, que pertenecía a la pandilla criminal MS-13. Después de casi tres meses de negar su regreso a Estados Unidos, a pesar de las numerosas peticiones de la justicia, la Administración Trump lo devolvió el viernes para enfrentarse a un juicio por tráfico de personas.El Gobierno pide ahora que se mantenga su detención porque los cargos en su contra involucran a una víctima menor de edad. La Administración sostiene también que existe un “riesgo serio” de fuga y de que “obstruirá o intentará obstruir la justicia (...) o intimidar a posibles testigos”.
Los abogados del salvadoreño sostienen que no hay motivos para una audiencia de detención, y mucho menos para su detención efectiva, porque los supuestos cargos contra su cliente no son lo suficientemente graves. Aunque la pena máxima por tráfico de personas es de 10 años, sus abogados señalan que no existe una pena mínima y que la pena promedio por tráfico de personas en 2024 fue de 15 meses, según documentos judiciales.








