En la descripción del álbum Rumba Congo (1973), subido a YouTube, aparece toda la historia del grupo que lo grabó. La banda se llama Concubanas. Se creó en La Habana en 1971 y tocaban una fusión única de música cubana y congolesa. Se separaron en 1992, no sin antes dejar un sinfín de perlas musicales. Ya después, al final de la descripción, se dice que es una banda ficticia. Un eufemismo para señalar que la música del vídeo se ha generado con IA.
El álbum Rumba Congo arroja melodías que recuerdan a la salsa, la rumba o el son cubano. Para el oído poco entrenado, es difícil darse cuenta de que esta música se ha generado con un puñado de prompts. La IA sirve ya para hacer canciones que superan los temas ambientales, como sonidos de concentración para estudiar o para relajarse. Plataformas como Suno, Boomy o Udio permiten generar composiciones bastante logradas de jazz o de rock.
Un estudio de la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores, de Francia, estima que los ingresos de la música generada con IA pasarían de 100 millones de euros en 2023 a 4.000 millones en 2028. Para esta fecha, la entidad calcula que el 20% de la facturación de las plataformas de streaming provendrá de este tipo de música.






